La desgana y algo de estómago han impedido cumplir el mandamiento de Plinio el viejo alusivo a no dejar pasar ni un solo día sin escribir. Leer y releer sí que lo he hecho . Acabo de hacer lo segundo releyendo la obra, interesante y erudita , de don Antonio García y Bellido titulada : LA ESPAÑA DEL SIGLO PRIMERO DE NUESTRA ERA , en la que tanto sigue , sobre todo en su segunda parte , la HISTORIA NATURAL de Gayo Plinio , apodado el viejo , quien cita, de forma reiterada , a la antigua Gades.
No voy a teclear sobre cómo era la ciudad de Cádiz actual en el siglo I de la era cristiana , otros lo han hecho muy bien , sino sobre mis lecturas y relecturas . Asunto que a pocos puede interesar pero que, ignorando lo dicho , sobre él escribe el escribidor.
Una vez acabada la relectura del libro anterior , he empezado a releer , del muy buen escritor don Pío Baroja , uno de los mejores novelistas españoles , su libro que lleva por nombre Zalacaín el Aventurero.
No he dicho uno de los mejores novelistas españoles a humo de pajas , sino con conocimiento de causa . Voy, es la segunda vez que lo leo , por la página 46 de la decimotercera edición de la colección Austral de Espasa-Calpe, cuya primera edición data del año 1943.
Como de muestra suele decirse que basta un botón , transcribo , en demostración de lo que más arriba he escrito , el párrafo que aparece en el prólogo bajo el título de : CÓMO ERA LA VILLA DE URBÍA EN EL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XIX . Dice , o escribe , don Pío lo siguiente :
" UNA MURALLA DE PIEDRA , NEGRUZCA Y ALTA , RODEA A URBÍA . ESTA MURALLA SIGUE A LO LARGO DEL CAMINO REAL, LIMITA EL PUEBLO POR EL NORTE , Y AL LLEGAR AL RÍO SE TUERCE , TROPIEZA CON LA IGLESIA , A LA QUE COGE , DEJANDO PARTE DE SU ÁBSIDE FUERA DE SU RECINTO , Y DESPUÉS ESCALA UNA ALTURA Y ENVUELVE LA CIUDAD POR EL SUR .
HAY TODAVÍA , EN LOS FOSOS , TERRENOS ENCHARCADOS CON HIERBAJOS Y ESPADAÑAS , POTERNAS LLENAS DE HIERRO , GARITAS DESMOCHADAS, ESCALERILLAS MUSGOSAS , Y ALREDEDOR , EN LOS GLACIS , ALTAS Y ROMÁNTICAS ARBOLEDAS , MALEZAS Y BOSCAJES , Y VERDES PRADERAS SALPICADAS DE FLORECILLAS. CERCA , EN LA AGUDA COLINA A CUYO PIE SE ASIENTA EL PUEBLO, UN CASTILLO SOMBRÍO SE OCULTA ENTRE GIGANTESCOS OLMOS .
DESDE EL CAMINO REAL , URBÍA APARECE COMO UNA AGRUPACIÓN DE CASAS DECRÉPITAS , LEPROSAS , INCLINADAS , CON BALCONES CORRIDOS DE MADERA Y MIRADORES QUE ASOMAN POR LA VIEJA PARED DE PIEDRA QUE LAS CIRCUNDA ... "
Sirvan estas referencias como pequeños homenajes, aunque ambos lo merezcan inmensos , hacia este doctor en medicina que triunfó en el campo de las letras y hacia el historiador don Antonio García y Bellido , catedrático que fue de Arqueología Clásica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid .

