Existen en todas partes y en todas la vidas, por muy bien que las cosas puedan ir , contrariedades como la que a continuación expongo y mayores. Bastante mayores... El caso es que don Justo de la Justicia ha decidido , por motivos justificados que le son propios y de índole personal , poner a la venta EL RECLAMO DEL GOURMET que tantos beneficios , entretenimiento , buenos sueldecetes y mejores sabores nos daba y repartía a manos y bocas llenas. Lo primero que ha propuesto al personal que en él trabajamos de unas maneras u otras pero siempre con bonísimas formas, ha sido que formásemos una cooperativa y nos quedásemos con el restaurante ofreciéndonos unas condiciones inmejorables. Sopesando y agradeciéndole su proposición honesta y justa cual le corresponde , la hemos rechazado por motivos que no vienen a cuento . A pesar de nuestro rechazo , que no lo ha cogido por sorpresa porque nos conoce muy bien y sabe que nuestras disposiciones monetarias aunque no malas tampoco son óptimas, nos ha asegurado que el futuro comprador habrá de mantener sueldos y personal laboral que en EL RECLAMO estuviera trabajando en el momento de la venta . Tanto al fijo como al eventual. Un detalle que lo dignifica aún más en su condición de juez y de empresario ecuánime..
No obstante , dudamos que el nuevo propietario , cuando la venta se produzca , posea las características y valores que adornan a don Justo por mucho dinerete que tenga el nuevo hostelero. En el supuesto de que el nuevo dueño y gerente no sea de mi gusto por ser un nuevo rico que no mira más que el beneficio económico rápido sin más , como la mayoría de empresarios son , abandonaré mi puesto de relaciones públicas y orientador público del restaurante y trataré de volver a que algún otro periódico de mayor o menor renombre me vuelva a contratar como colaborador. Aunque la búsqueda y hallazgo de trabajos es asunto de máxima dificultad digan lo que lo digan los que lo contrario dicen , la cuestión de la venta no es precisamente una cosa de color de rosa. Sin duda que todos hubiésemos preferido a don Justo como dueño de EL RECLAMO DEL GOURMET. A él nunca tuvimos nada que reclamarle, sino que agradecerle y en el restaurante todos , por bien nacidos , somos agradecidos. Una pequeña contrariedad de las que salpican las vidas de todos aunque mucho mayores las haya a montones.
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