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EL BLOG DE GUILLERMO ÁLVAREZ DE TOLEDO PINEDA. Blog independiente y de temas multicolores. Entre ellos , el tema estrella : Historia de los Álvarez de Toledo Golfín. Etiquetas temáticas en la parte inferior y lateral con las gracias por entrar y leerme.Unas gotitas de humor no van mal en la cazuela de la VERDAD y mucho pueden decir.

martes, 13 de julio de 2010

AMIGOS Y ENEMIGOS

Se dice que la categoría de los hombres se mide por la categoría de sus enemigos. Tengo pocos; así que debo ser un hombre sin categoría alguna, sin grandeza. Físicamente, mi metro sesenta y cinco centímetros que alcancé cuando, como mozo, me tallaron, no me dan para gran hombre. Grandeza de España, aunque muchos miembros de la llamada familia extensa la ostenten, tampoco.
No obstante, sin saber quienes puedan considerarme enemigo, yo sí puedo considerar enemigos, sin haber combatido con ellos y habiéndoles dado siempre pan y agua necesitándola o no, a dos personas. A una tecera, a la que no di ni una cosa ni otra porque no las necesitaba, más que enemigo la considero errada total. Un amargado del que no acierto a comprender los motivos de su amargura.

El primer enemigo, cuya enemistad la inició él, mostrando su desagradecimiento, fue un compañero, al que consideraba amigo, de carrera. Me la jugó en un viaje, en grupo, que hicimos a Galicia y me la volvió a jugar en Cádiz. La historia , más o menos, fue así :

Me insistió tanto para que fuese profesor de la Universidad a distancia de Cádiz que terminé, a pesar de mi negativa inicial, accediendo a su empecinamiento. Error que cometí. Me dieron tal cantidad de asignaturas que se me puso cara de cajón de sastre. Trabajé a destajo para poder explicar con mediana coherencia las muy específicas disciplinas que me endosaron como novato. Al llegar septiembre presenté mi dimisión al director del centro asociado de Cádiz, quien me rogó que continuase. Esta vez mi voluntad se sobrepuso a la del buen director de la institución y mi dimisión, trabajo me costó que fuese aceptada, lo fue.
Tras ella, el falso amigo comenzó a demostrarme su lado más negro, si es que alguno blanco tiene. Tras muchos años, me lo crucé, en Cádiz, y, olvidando su desagradecimiento, perdonándolo, lo saludé. Mejor no lo hubiese hecho dada lo displicente de su actitud.
En relación con mi temporada como profesor de la UNED, tuve, como alumno marisabidillo, a un médico, cuya especialidad desconozco. Una tarde, tomando café con varios alumnos en el Real Club de Tenis de Cádiz, entre el sosiego de una grata conversación, me espetó, sin venir a cuento, que yo no tenía educación. Aseguro que es la única vez en mi vida que se me ha dicho esto. Le respondí que eso era cuestión del concepto de educación que cada uno tuviese. Para el mío, quien carecía de educación, tacto y saber estar era él. No le dije que en la forma peculiar de su cabeza, los conceptos se confundían. No se lo dije por educación. De vez en cuando lo veo pasear, con sus andares de pavo, pavoneándose por la playa, como diciendo aquí estoy yo: El gran doctor en medicina, el Marañón de Cádiz, el médico intelectual, el médico humanista, el perfecto médico. Ojalá no haya matado a algunos sanos.¡ Pobres hombres !. Vaya enemigo que se fueron a buscar, tan pequeñito. sin Grandeza de España, pero sí de corazón. En los reconocimientos médicos que nos hacían en el colegio, Escuela Francesa de Sevilla, siempre aludían al tamaño, desmesurado con el resto de mi cuerpo, de mi corazón. Eres hombre de gran corazón, me decían al terminar el reconocimiento. Estos dos enemigos pesan como humos putrefactos, en descomposición, en su balanza de hojalata. Los pesos de oro de mis grandes amigos desequilibran la balanza. Son , los dos regalos a los que aludo,tumbagas frente al metal precioso del otro platillo, el de mis amigos.

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