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EL BLOG DE GUILLERMO ÁLVAREZ DE TOLEDO PINEDA. Blog independiente y de temas multicolores. Entre ellos , el tema estrella : Historia de los Álvarez de Toledo Golfín. Etiquetas temáticas en la parte inferior y lateral con las gracias por entrar y leerme.Unas gotitas de humor no van mal en la cazuela de la VERDAD y mucho pueden decir.

miércoles, 17 de octubre de 2018

CONFESIONES DE UN MIOPE .

No voy a teclear sobre si  la  miopía puede considerarse una enfermedad  ,  ni sobre sus probables causas  y tratamientos  . Tampoco sobre la cuantía de dioptrías de mi miopía salvo decir que fueron cuatro , una más que las hijas de Elena ,que eran buenas o que  lo parecían .  Pienso que si lo eran ellas , o lo parecían  , así sería  la madre ; es decir , Elena. No se debe dudar de la bondad de Elena .

 La cuestión , cierta ,   es que cuando llamaron del colegio a casa yo ya  no veía ni tres en un burro aunque fuesen las hijas de Elena las que  iban montadas en el rucio.   Llevaba tiempo diciendo  en casa   que yo no veía bien lo que se escribía en la pizarra  y tenía que fruncir el ceño  achinando mirada y ojos  No me echaban cuenta mis padres   y se limitaban a comentar que lo del niño era cuento.

Así fue hasta que , en casa , se recibió una llamada telefónica del colegio en la que alguien   decía que el niño , yo, entonces contaba con doce años , no veía bien la pizarra. Corría el año 1959 0 1960  y , ahora sí , me llevaron a un oculista que me recetó algo para dilatar las  pupilas. Después iría a otro , no  estábamos  mis padres  ni yo  por la dilatación, que no consideró  necesario dilatarlas   y procedió a recetarme  los cristales correctores correspondientes. Quiero recordar que dos dioptrías tenía en cada ojo. Compensado estaba y mis primeras gafas me colocaron . 

Había pasado a ser , y una prima me lo recordaba , un gafitas cuatro ojos.  Desde aquel momento pasé a ver todo lo que se escribía en la pizarra . La responsabilidad de mi visión pasó  a mis padres y a las revisiones médicas que el colegio nos hacía todos los años. Me quitaba las gafas solo cuando jugaba al fútbol   en el equipo del colegio. Aunque la pizarra no la viese  con nitidez , mis ojos me permitían ver  aceptablemente bien los objetos   y  otras cosas que a cuento no vienen. Al fin y al cabo eran solo  cuatro el número de dioptrías. Insuficientes para ser un cegato aunque  mi vista  no fuese envidiable y necesitase las gafas para muchas cosas de la vida.
  Al llegarme la hora de formar parte de las milicias universitarias , intenté , mediante la petición de prórrogas anuales , retrasar el momento de la llamada a filas  esperando que , con el fin de la etapa de crecimiento , la miopía alcanzara su mayor desarrollo y me librase de obligación tan onerosa . Ésta se paró en las cuatro dioptrías consabidas.    

Con ellas  y las ayudas inestimables de oculista amigo  y de  médico militar  amigo que me examinó la vista  , el coronel Segoviano ,  al que  siempre , hasta mi muerte , le estaré agradecido ; me libré de hacer el servicio militar obligatorio. Recuerdo que , en el documento que recibí comunicándome mi inutilidad se especificaba mi completa inutilidad y que no podría ejercer cargo político de alguna clase. Sentí lo que acabo de teclear y tan contento...

La circunstancia de haberme librado de la mili , la mirara por el sitio que la mirara ,   aún me fue más dichosa que el haber terminado la carrera. Si las comparo sale ganando la primera . Al poco tiempo ,  recuerdo  que previa llamada de una amiga , me salió la posibilidad de venirme a Cádiz y , sin dudar , la acepté junto a una  entrevista con la autoridad competente en la contratación.

 Recuerdo a la perfección mi venida para la entrevista  que resultó fructífera . Empezaba , para mí , una nueva manera de vivir y dejaba la casa paterna   . La llegada  a la ciudad más antigua de occidente marcaría , a partir de ese momento , mis actos  y mi   vida .  El comienzo del ejercicio de mi profesión  pasaba a ser  un hecho y yo era lo que siempre había querido ser: un  profesor de Historia todo lo independiente que pudiese . Recuerdo con las ansias que empecé mis explicaciones y la buena acogida que tuve por parte de compañeros y de alumnos. Y ya  acaban las confesiones de un miope , por ahora  .  No se pierda de vista que mi visión de las cosas puede estar distorsionada y borrosa por la miopía . Sigo teniendo cuatro dioptrías en cada ojo. Poco o nada me ha aumentado. Otra confesión de un miope llamado Wilhelmus Alvarinus Toletanus Pinaster..  



  

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